Resumen:
Tres argumentos que se levantan a raíz de las cartas pastorales de los obispos: considerando que la Iglesia Católica es universal es concebible que se declare una acción pecado localmente y no de manera universal, los obispos violaron el mandato constitucional de separación de Iglesia y Estado por lo que deben ser castigados, y por último si sería sabio reexaminar la relación entre Iglesia y Estado.